No son pocos los turistas homosexuales que al llegar a La Habana y preguntar por los locales de ambiente se han topado con una carcajada del cubano de turno. Tradicionalmente, la escena gay de la capital caribeña se escondía en zonas de cruising, cabarets clandestinos y fiestas privadas y casi secretas. Todo eso ya es historia. La tímida apertura propuesta por Raúl Castro ha propiciado una mayor actividad comercial y que prácticas como el alquiler de viviendas entren en  el vocabulario de un pueblo acostumbrado a hacinar varias generaciones en la misma casa. Con ello también se ha creado un minicircuito rosa, que, en ciertos días de la semana, sostiene varias fiestas gays la misma noche.

Lo más llamativo para el europeo es que todos ellos mantienen el cabaret como cita obligada, es decir, que todo empieza con un espectáculo o que, a mitad de la velada, la música calla para dejar espacio sonoro a la actuación. Aquí es donde comprobamos que como en otras partes del mundo el transformismo y la transexualidad están al frente de la visualización. En Las Vegas (en la calle Infanta, entre 25 y 27) compiten a lo largo de la semana por la atención de sus fans Imperio y Margot, como divas anfitrionas, que acaban de ser categorizadas como artistas por el régimen, es decir, pueden ser contratadas en cualquier fiesta oficial.

 

El Supermartxé de Cuba, es decir, la fiesta gay más espectacular es Divino, que ocupa, de momento, los sábados el cabaret del Teatro Nacional en la Plaza de la Revolución y alguna noche temática en Las Vegas. Hay notables diferencias con las veladas ibicencas, de hecho, a algunos españoles, les recuerdan los primeros pasos que dio Chueca, con DJs que hablan durante toda la  noche, con música dance que va evolucionando hacia temas cada vez más populares hasta acabar en un capítulo bailable total, es decir, reggaeton y salsa.

 

Echeverría es otro de los polos de atracción gay. El local se articula en torno a una pista de baile central, a menor altura que el resto de la sala, que también se convierte en cabaret y cuenta con un inmenso patio/ parque, algo que suele puede ocurrir en zonas con temperaturas templadas.

Desde Ociogay.com valoramos los tímidos pasos que ha dado Cuba en este sentido. Muchos de ellos propiciados por el impulso de Mariela Castro, hija de Raúl y responsable del Cenesex (Centro Nacional de Educación Sexual), que está a punto de lograr que se debatan las uniones civiles homosexuales, cuya labor no es fácil en un régimen que ha pecado y mucho de homófobo y en un país en el que el machismo dejó durante años relegada la homosexualidad a la clandestinidad que muchos a los que se les llenaba la boca de la palabra “maricón” luego practicaban a escondidas  Aun así con estos locales ocurre lo que con muchos otros, a pesar de algunos como Vegas está patrocinado por el Cenesex, la entrada es en moneda convertible, inaccesible para los cubanos que tienen sueldo en moneda nacional. Lo que implica que la mayor parte de los nacionales que salen de marcha o están invitados como extranjero o se lo toman como una inversión, es decir, como el lugar de encuentro con el turista, y no precisamente para enseñarle la ciudad.

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